Sonido de percusión a modo de campana y anuncio, acto seguido, de la reanudación de la obra. Momento de apurar la copa de cava, abandonar los elegantes salones del Real y dirigirse al asiento. Fundido de luces. Música. Telón arriba. Segundo acto. Acomódense porque parece ser que esta obra, que bien podría ser ya una trilogía, va para largo.

Aparecen dos nuevos actores en escena: Keychest y Ultraviolet. Enfrentados por un mismo fin, parecen destinados, o no, a emprender una lucha por el dominio de una tierra de pasado tenebroso, futuro incierto y gobierno débil: el mundo de la distribución de contenidos. Se librará una guerra en una línea diferente pero secante a la de formatos (HD DVD vs Blue Ray) que pretende establecer el estándar de uso.

Ultraviolet es el sistema lanzado por el consorcio de empresas tecnológicas y audiovisuales denominado DECE (Digital Entertainment Content Ecosystem) y que cuenta con los apoyos principales: en cuanto a contenido de Sony, Fox, Paramount, NBC-Universal y Warner, y en cuanto al aspecto tecnológico de IBM, Samsung, Sony, Microsoft, Motorola. Philips y Panasonic, entre muchos otros.

Con este sistema cada vez que compremos contenido (por ejemplo, una película) a través de cualquier medio (tiendas online, tablets u ordenadores) se registra con un código único a nuestra cuenta y tendremos licencia perpetua para verlo desde cualquier medio que tengamos asociado a nuestra cuenta (hasta 12, por aquello de la piratería) y a través de la red. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, requerirá de nuevos formatos de vídeo y aplicaciones en todos los sistemas en los que se quiera dar soporte. Se ha dicho que este sistema supone una “vuelta de tuerca” al sistema anticopia conocido como DRM.

Keychest es la apuesta estratégica independiente de la industria Disney y que cuenta con el apoyo de Apple, Google y Amazon, un mercado amplio y muy interesante, sin duda. Sin embargo, este tipo de esquemas dependen para su éxito de los partners que se consiga unir al ejército y DECE, lejos del rol de varítono, reclama el papel de tenor protagonista en esta obra.

Su funcionamiento consiste en crear un vínculo entre tiendas de contenidos, lo que permite, acceder al contenido comprado en cualquiera de estas tiendas y con los medios actuales para acceder a ella. El keychest es un código que, en principio, no tiene límite de uso y que se activará automáticamente vía internet y permitirá la visión en cualquier lugar mediante cualquier dispositivo que soporte iTunes, Google o Amazon. No requiere ningún nuevo sistema, por lo que utiliza las actuales infraestructuras y formatos con DRM de cada proveedor. Además presenta la ventaja de vcambiar de proveedor si alguno sufre problemas técnicos, opción con la que no cuenta Ultraviolet.

Parece que este acto se presenta emocionante, con voces amplias y poderosas que lucirse en arias vibrantes. Pero, como en la adaptación operística de The turn of the screw (otra vuelta de tuerca), de Benjamin Britten, asistimos con asombro a un baile de personajes vivos y luminosos con otros más misteriosos y oscuros que conviven, todos ellos, con espectros presentes y fantasmas del pasado. Y es que, con tantas vueltas a la tuerca y tanta tuerca dando vueltas, el espectador no puede perder detalle, mientras se deleita con las voces y piezas musicales, de todo lo que ocurre si pretende encontrar el auténtico significado y devenir del libreto. Así, no queda exenta de misterio y sombras la trama que envuelve a estos nuevos personajes para un consumidor que encuentra dudas que dilucidar:

  • ¿SE REPETIRÁ EL CASO DIVx? Ya saben, el famoso Digital Video Express de pago por visionado igual  a estos que se transformo en el formato de compresión de vídeo de elección, una vez que fracasó comercialmente.
  • Los distribuidores y servidores deberán agilizarse y ser más consistentes para prestar un servicio de calidad y evitar la pérdida de datos.
  • ¿Qué velocidad de conexión se necesitará para un disfrute óptimo? Ni la banda ancha ni, mucho menos, la fibra óptica están tan difundidas como se cree. Además… ¡no funciona sin internet!
  • ¿Cómo hará Ultraviolet para superar las diferencias técnicas de sus numerosos miembros?
  • Habrá que definir nuevas formas y soluciones para la propiedad intelectual y los sistemas de licencias.
  • ¿Se podrán hacer copias físicas o modificar los formatos de reproducción de los contenidos adquiridos?
  • ¿Podremos usar estos sistemas de reproducción junto con películas antiguas o piratas? (esto parece especialmente importante con Ultraviolet, donde los piratas se pueden ver muy perseguidos)
  • Aunque se anuncien como compatibles, la existencia de plataformas cerradas para los contenidos de cada consorcio ya implican incompatibilidad.
  • Con un coste de distribución cercano a cero… ¿qué precio se impondrá? ¿Cual estamos dispuestos a pagar?

¿Y aquellos personajes que sobrevivieron al primer acto? El victorioso Blue Ray alcanzó en Estados Unidos durante el 2010 unos ingresos de 2.300 millones de dólares, lo que supone un aumento del orden del 53%. Mientras tanto, el DVD tradicional, cuyos ingresos habían disminuido en un 17% en 2009, protagizó un descenso del 16% durante el 2010 en el mercado norteamericano. Pese a esto recaudó más de 8.000 millones de dólares, cifra que, sumada a la del rayo azul, demuestra que al consumidor parece seguirle gustando el cine que puede ‘tocar’.

No obstante, como ocurre en la obra de Britten, Blue Ray, en el papel del niño Miles, parece condenado desde el principio a no sobrevivir mucho tiempo. La intención patente del nuevo sistema de visionado de contenidos, que podría representar el ánima del sirviente Quint, de acabar con el dvd físico para meternos de lleno en la flexibilidad del mundo digital no hace más que acelerar el trágico, y previsto, final del infante protagonista que, perturbado por el fantasma , morirá.

Momento de la ópera ‘The turn of the screw’. En escena los personajes de Quint y Miles

Pero no se preocupen; todo esto solo ocurrirá de momento allí donde transcurren los filmes en los que corre peligro el futuro devenir de la tierra, es decir, en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, sin haber fecha para el resto de la humanidad.

En España seguiremos con nuestro efectivo modelo de trabas y escasa inversión en tecnología, lo cual representa una vía eficaz para el desarrollo, y de cánones, leyes sindes y prohibiciones relacionadas con el disfrute de contenidos que proponen nuestros grandes políticos y mejores pensadores. Vayan a saber si no nos termina saliendo más caro o nos da por vetar la entrada a estos libertinos insolidarios…

Habrá que seguir atentos el devenir de la obra. Intenten no perder detalle si pretenden encontrarle sentido al desenlace; porque les advierto que en el final de ‘Otra vuelta de tuerca’ no canta ninguna gorda.

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